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Serie “He Vencido” – 33 días de secuestro

Maia Walzack - renacer - ayuda emocional15 de septiembre de 2012:

“¡Hola! mi nombre es Sofía, tengo 24 años y quiero decirte, con todo mi corazón que has estado formando parte de mi vida de una manera algo peculiar, te cuento brevemente el porqué… Hace un año y algunos meses, lamentablemente, fui víctima de secuestro.”

 

Así empezaba el mensaje que Sofía me enviaba hace meses contándome la historia más terrible de su vida: 33 días de secuestro durante los cuales esta mujer perdió por completo el sentido de sí misma y de la realidad y llegó a tocar fondo hasta el punto de desear morir. Incluso tras haber sido rescatada, y tras más de un año, aún no era capaz de recuperar a la mujer que una vez fue. Sin embargo este mensaje era sólo un síntoma de que su recuperación estaba en camino y que lo que iba a encontra al otro lado no era para nada la Sofía de hacía más de un año.

 

Sofi, como le gusta que le digan, abre la serie “He Vencido”; historias de la vida real de mujeres como tú y como yo que se han convertido en heroínas al ser capaces de dirigir un infierno hacia un nuevo renacer positivo. Estas mujeres han adquirido una sabiduría especial y tenemos mucho que aprender de ellas. Hoy están aquí para ayudarnos, contarnos cómo se sintieron y lo que hicieron y hacen para superar el pasado y transformar el presente: para no ser víctimas.

 

Si estás pasando por un mal momento, sus consejos te van a ayudar enormemente; y si estás en un buen momento, sus historias te van a inspirar para lograr lo que desees. Bienvenido a “He Vencido”. Te presento a Sofía a través de esta entrevista mezclada con citas de las cartas que me ha ido enviando a lo largo de los meses. Léela con atención, este es un raro regalo del que podemos aprender y recibir mucho.

 

Me encanta mucho leer, la música, soy maestra de secundaria y preparatoria, al igual trabajo con niños en voluntariado, estuve más de 13 años en los scouts, y he aprendido muchísimas cosas. […] Mi sueño más grande, más intenso, más deseado… es ser mamá.

 

¿Cómo era Sofía antes del secuestro?

Antes de esa experiencia era una chica como cualquier otra, dedicada a mi trabajo, a mis alumnos, a mi familia.

 

Me imagino que todo ocurrió muy rápido, pero cuando por fin te diste cuenta de lo que estaba pasando, ¿qué sentimientos y pensamientos te llegaron?

Fue un proceso de emociones y pensamientos, lo primero que cruzó por mi mente fue “voy a salir en un par de horas de todo esto, esta noche ceno en casa”, al atravesar las primeras horas del secuestro y ver que no saldría tan rápido como yo creí, comencé a obligar a mis sentidos a agudizarse, a ver detalles, percibir olores, colores, todo lo que me fuera a ayudar a sobrevivir, después el terror se iba apoderando de mí, junto con la impotencia más intensa que he sentido en toda mi vida.

 

¿Cuál fue tu experiencia interior, emocional durante tu secuestro? ¿Crees que pasaste por diferentes etapas?

Claro, fueron muchas etapas, había días en los que me sentía muy fuerte, otros en los que llegué a suplicar a mis secuestradores que me mataran, pero el visualizar a mis padres y familia en el dolor que yo sabía que estaban atravesando, me hacía enderezar mi postura, buscar una posición dónde el dolor físico fuera más tolerable, ya que al no sentir tanto dolor mi mente podía relajarse, al igual que mis emociones. También había días de un terror profundo y el letargo emocional vino después.

 

¿Qué cosas te ayudaron a seguir adelante durante ese tiempo?

Definitivamente fue una lucha constante entre mi fe y el visualizarme libre, me repetía una y otra vez que yo volvería a casa, que seguiría con mi vida, que yo no me podía morir sin ser mamá, sin haber terminado mi posgrado, sin haber visto a mis padres y abuelos una vez más.

 

23 de septiembre 2012

A veces hablo a través del dolor que siento, de la desesperanza, otras veces me reconforta recordar la lucha que hice con la muerte, cara a cara, y vencí en esa ocasión. ¡Cómo no agradecer el tener la oportunidad de llegar a este otoño, de conocer gente tan hermosa como tú, de poder volver a reír, de agradecer la luz, la comida, el agua, la vida!

 

¿Perdiste la esperanza alguna vez?

Con toda la honestidad te diré que sí, cuando las torturas físicas se hicieron más crueles, cuando perdí totalmente la noción del tiempo, cuando comencé a creer en el juego psicológico de ellos, llegué a dudar incluso de que mi familia haría algo por sacarme de allí, todo era parte del infierno en que estaba metida.

 

¿Cómo te sentiste los primeros días tras volver a casa? ¿Qué sentías al saber que estabas de nuevo con tu familia?

Al salir del secuestro tuve que pasar más de tres semanas en el hospital, sedada la mayor parte del tiempo. Me sentía indiferente a los estímulos, llegué a sentir alivio al ver de nuevo a mi familia, pero el miedo era diario, la paranoia no se va, no sabía cómo vivir de nuevo, una cosa es la libertad física, pero el secuestro seguía, en mis recuerdos, en mis crisis, en ese miedo a que se volviera a repetir lo mismo. Llegué a sentir enojo con ellos, ya que yo creía y pensaba que pudieron haberme sacado antes, pero ahora sé que todo era parte del proceso de sobrevivir a esa experiencia.

 

26 de septiembre 2012

¡Darle otro significado a las cicatrices me encanta! ¡Seré un lienzo de colores!

 

Me has contado que sigues tratamientos y terapias. ¿En qué consisten?

Ha sido un arduo proceso de recuperación física y emocional, tengo sesiones de psicoterapia, practico yoga y meditación, la recuperación física ha sido lenta, sin embargo  el respetar mi descanso, hacer actividades físicas, lecturas y sobre todo no aislarme, me han ayudado poco a poco a mi proceso de recuperación.

 

Durante el tiempo que hemos hablado has tenido una evolución remarcable. ¿Cómo lo has logrado? ¿Qué estás haciendo que te ayuda de esta manera a superar lo sucedido tan recientemente? ¿Cuáles de esas cosas recomendarías a aquellos que han pasado por situaciones traumáticas?

Lo más importante ha sido buscar cómo expresar todo lo que con palabras no sale, desde escribir, pintar, cualquier cosa que ayude a sacar las emociones negativas. Nunca creerse solos porque estamos con nosotros mismos, no importa cuánto nos hayan lastimado, todo es cuestión de querer ser más fuerte que el dolor y el odio de los demás, buscar ayuda profesional no es algo malo o sinónimo de debilidad, creo que es muestra de valor, llegar a alguien con tu dolor en la mano es demostrar fortaleza, pues los que  sobrevivimos a las atrocidades y deseamos sobreponernos nos espera un camino no muy fácil, pero sí sano y satisfactorio. La fe en Dios, en un poder superior siempre ayuda, calma el alma, fortalece el espíritu.

 

4 de octubre 2012

No sabes qué recibimiento me hicieron mis compañeras de trabajo, me sentí igual de aceptada que antes, ¡mis niños me hacen sentir viva de nuevo!

 

Me imagino que lo que has aprendido trasciende la compresión de cualquiera que no lo haya vivido, pero ¿cómo resumirías lo que has entendido sobre la vida y tí misma a través de esta experiencia?

Ahora me veo como el Ave Fénix que ha resurgido de sus cenizas, me siento orgullosa de mis avances, valido mis emociones, incluso si tengo un día no muy bueno trato de vivirlo como es. Creo que ante estas experiencias es común escuchar que se aprende a valorar la vida; yo considero que siempre valoré mi libertad, mi familia, sólo que ahora disfruto más los detalles, como el rayo de luz del sol en mi rostro, ya que sé lo que es estar en penumbras. Más que valorar agradezco, agradezco hasta que me canso y después lo sigo haciendo, porque gracias a esa experiencia pude conocer mi lado más humano, no soy una víctima, yo decidí ser una sobreviviente.

 

Veo que estas dedicando mucha energía a ayudar a otros como terapia. ¿Cómo te ayuda esto?

¡Es increíble! Es una sensación indescriptible, el ayudar a otros es bálsamo a mis momentos poco favorables, el contagiar a los demás de vida, de positivismo hace que mis días se llenen de luz, el ver el rostro de alguien que ha recibido ayuda y que me dé las gracias desde el fondo de su alma, hace que sienta que mi día a día vale la pena.

 

11 de octubre de 2012

Toda transformación duele, pero es necesario moldearnos, para decidir si queremos vivir a través del dolor o del aprendizaje.

 

¿Tienes ahora otra visión de tí misma de la que tenías antes del secuestro?

Sí, ahora puedo verme como una mujer valiente, me respeto mucho, respeto mis cicatrices, son huellas que me recuerdan día a día que pude más que seis monstruos, que fui más fuerte que la muerte en su momento, que tuve el valor de pararme frente a una rejilla y, con todo el dolor y el miedo de mi alma, poder verlos a los ojos, señalarlos y decirles “sí, ellos me secuestraron” eso hace que al día de hoy, al verme al espejo, vea a través de todo eso.

 

¿Cómo te ves en el futuro? ¿Ha cambiado con respecto a lo que veías antes?

Mi futuro pinta para ser maravilloso, mi futuro es el mismo día a día, estoy llena de planes que concreto, de proyectos que no se quedan en mi cabeza, que salen a la luz y les doy forma y los pongo en práctica, veo mi futuro siendo mamá, esposa, siendo lo que yo desee ser, antes veía mi potencial, sabía de él, ahora que lo pongo en práctica me maravillo.

 

15 de enero de 2013

En terapia me han enseñado que ayudando a otros a sanar, me sano a mi misma.

 

¿Te asaltan sentimientos de rencor y odio? Si es así, ¿cómo los superas?

Ahora ya no, antes era muy común, no los pude manejar sola, en terapia me ayudaron a darle a cada uno de ellos lo que le correspondía, me di cuenta que perdía tiempo odiando, aparte me enfermaba, y yo terminaba pasándola mal. Me ayudó en parte el proceso legal, poder enviarlos a la cárcel me hizo sentir mucho mejor, porque le di voz a quienes perecieron a sus manos, el odio y rencor ya no cabían ni caben en mi vida.

 

Imagino que tu familia también tiene que recuperarse. ¿Cómo se recupera una familia de algo así?

La familia también vive el secuestro, la impotencia, los sentimientos de frustración y terror se viven las 24 horas todos los días que dura una situación como el secuestro, mi familia también asiste a terapia, hablamos de lo que sentimos, pero no es fácil, hago mención a esto porque no es mágico lograr estabilidad, a veces tengo días muy malos y mi familia es mi sostén, ellos también la pasaron mal, la recuperación es el día a día, el miedo también lo sienten ellos, hay noches que estando cenando suena el teléfono y puedo ver el rostro de angustia de mi papá, luego me voltea a ver y respira, su nena está en casa, pero los recuerdos también.

 

16 de enero de 2013

Mis papás les contaban [a unos amigos] que tengo planes, que manejo un grupo de servicio a la comunidad, entre otras cosas, y yo solo pensaba… SOBREVIVÍ a todas las apuestas en contra.

 

Hace poco me decías “Sólo tienes dos opciones: morir en vida o VIVIR con todas las letras.” Es una idea muy poderosa. ¿Cómo la explicarías a otros que están pasando por malos momentos para que lo puedan poner en práctica?

Vivir es un compromiso, cada uno tenemos la decisión de ser dolor o ser vida, no siempre podremos estar bien, habrá días nefastos, pero otros serán maravillosos, nadie puede vencer miedos más que nosotros mismos. Si estás pasando por un acontecimiento difícil ten la plena seguridad que no será para siempre, ni el dolor más intenso dura toda la eternidad, yo no quiero ver mi día a día encerrada en casa, o frunciendo el ceño porque la vida me fue por 33 días injusta, al contrario, canjeo 33 días de tortura por tiempo indefinido de buenas obras, de sonrisas, de ganas de abrazar, de comer lo que más me gusta, de que todos los días sean especiales para sacar tu prenda favorita, para ponerte ese perfume que solo usas en las fiestas, para verme al espejo y sonreírme, porque nadie más me va a amar como yo misma, porque nadie más puede saber lo que viví mas que yo misma, porque no me merezco seguir secuestrándome en mis pensamientos, decido que esa experiencia sea la base de mi nueva vida, no de mi muerte espiritual en un mundo donde hay tanto y tanto por hacer.

 

17 de enero de 2013

Mi madre prepara chocolate caliente ya que iremos a la calle a regalarlo a las personas que viven en la indigencia, también les damos pan y algo de ropa que recolectamos con los vecinos. Eso le da calor a mi corazón.

 

¿Es tu vida en general muy diferente ahora de lo que era antes del secuestro? ¿Tienes miedo? ¿Puedes hacer vida normal?

Todo cambió, absolutamente todo cambió. A veces es normal sentir miedo cuando salgo a algún lado, pero me tomo unos momentos para respirar lenta y profundamente y continúo. Regresé a mi trabajo, me incorporé a una asociación dirigida a difundir y contagiar las ganas de vivir, mi vida no volvió a ser la misma porque ahora hago algo por los demás, esa es la diferencia. La normalidad no llegó como yo la conocía, pero aprendí a que no solo tengo prótesis en los dedos que perdí durante el secuestro y que me costó trabajo, llanto, dolor manejarlas y las dominé, sino que todo puede ser tan normal como yo quiera que sea, ahora tengo mi propio concepto de normalidad.  El mundo sigue su curso, el sol volvió a salir; ¿por qué tendría yo que quedarme estancada? Salí de ese lugar caminando, no quise vivir arrodillada ante esa experiencia, no lo merezco, ni mi familia lo merece, seguimos de pie, nuestro paso por esta vida es fugaz e irrepetible, podemos hacer la diferencia, podemos trascender, yo elegí trascender viviendo.

 

22 de enero de 2013

Hoy participé en una reunión, sobre violencia y sus alcances, participe exponiendo mi experiencia como víctima de secuestro y como fue el trato que recibí al denunciar. […] hice hincapié en las ganas que tengo de vivir, en que sin ayuda de alguien que denunció de manera anónima no hubiera sido posible denunciar, basta de indiferencia, somos humanos, todos tenemos que ayudarnos, sino, nuestra supervivencia se vería muy complicada.

 

24 de enero de 2013

Decía mi abuela que el haber luchado y ganado contra la muerte me había colocado en una escala de humanidad elevada, estuve contra el suelo, ahora nadie me impide tener la frente en alto. Muchas cosas me duelen, muchas otras me motivan, sigo teniendo días malos, la diferencia es que en terapia me enseñan a fortalecer mis propias herramientas emocionales y me es más fácil enfrentar a mis fantasmas.

 

Claves para aprender de Sofi:

  • Es normal sentir una gran impotencia cuando pasamos por un trauma del nivel que sea. Acéptalo mientras pasa.
  • Empieza cuanto antes a visualizarte cuando todo haya pasado. ¿Cómo vas a ser en el futuro? ¿Qué eliges y decides para tí misma?
  • Cuando pierdas la esperanza entiende que es normal pero que ningún mal dura para siempre. SIEMPRE hay esperanza.
  • Es posible que sientas rabia o enojo con quienes en realidad te aman y te están ayudando. Es un proceso normal, hasta que entiendas por lo que has pasado.
  • En recuperación busca ayuda profesional si hace falta, NO TE AISLES.
  • Considera ayudar a otros con tu historia. Dará un nuevo sentido a tu presente y tu futuro: quizás tu experiencia ha valido la pena. (Si quieres empezar con esto envíame un resumen corto de tu historia a info@deseohair.com. Puedes comenzar por publicar aquí tu entrevista de modo que ayudes a otros a través de este espacio.)
  • Si te han quedado cicatrices físicas o emocionales, respétalas: son el recuerdo de tu batalla de David contra Goliat. Has logrado un milagro.
  • Lograr la estabilidad de nuevo no es un proceso mágico. Busca ayuda profesional a la que también pueda acudir tu familia si es necesario. Tu recuperación es la recuperación de todos.
  • Es tu decisión cómo quieres seguir viviendo de aquí en adelante. No es fácil pero no seas tú misma la que te tortures y ‘secuestres’, no te lo mereces. Ámate y date la libertad y felicidad que mereces. Has alcanzado un nivel de entendimiento de la vida que poca gente alcanza. No quiere decir que sea fácil, pero trata de ver el potencial que tienes ahora para lograr grandes cosas.

Ilustración por Maia Walczack: www.maiawalczak.com – Maia ilustra preciosos libros sin palabras para niños y vende sus ilustraciones a través de su página web.

 


 

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